domingo, 8 de febrero de 2026

MUECAS DE LA ETERNIDAD - CUENTO CORTO

 MUECAS DE LA ETERNIDAD


Con tanto tiempo vendiendo féretros en mi funeraria “El adiós definitivo” pienso que soy un experto más en el área del más allá. El silencio del cadáver adentro de la urna es estremecedor, subliminal. Cada cliente mío se convertiría en un ángel en una residencia a la cual ingresan según el respeto que tuvieron a los principios de su conciencia. Si expiró en paz con Dios, consigo mismo, hoy sería un corista más entre los serafines. De lo contrario, el griterío va a ser insostenible. El inexistente purgatorio es una alternativa legítima. Después de cada tragedia, la vida continúa. Ningún pasajero de este tren es indispensable. De la maternidad a la funeraria, con un ataúd que es el epicentro de los por que. Comienza una nueva existencia imperecedera. Este velorio es el primero y el último. No hay repechajes. Hay algo en nosotros que nunca sucumbe, es esa alma que nace al momento de la concepción. La semilla se planta en esta dimensión. El cliente tieso ya posee la sentencia superior, sin una corte de apelaciones o influencias. Los abogados en el otro lado son una pandilla de inútiles. Para el que dejó de respirar todo es irreversible. Interpretaré adecuadamente los ademanes de la perennidad. Por bueno que sea el servicio funerario el usuario no regresa, no me recomendará. Terminamos tiesos, en posición horizontal, y no hay nada más en esta dimensión, independiente de los mitos y dioses. Lo que no fue ya no fue. Las cosechas de lo sembrado se anidan dentro de un cajón de madera, que es la portezuela al infinito, al juicio final. Las pasiones y las mentiras expiraron y rebobinar es imposible. Reeditar lo razonado y lo obrado es ridículo. Como vendedor aprendí que perece lo que se ve y que la muerte es propiedad de cada uno y que cada uno la administra libremente, ya que es una intimidación, el mayor de los desafíos. No sucumbiré en el lugar de otro. Fallecemos una sola vez y nos sentamos en el banquillo, generalmente es involuntario. Casi nadie se apura. La caprichosa subsistencia se va de las manos en menos de un minuto. El cementerio es una parada ineludible, el puente. Germinamos y nunca dejaremos de estar. En el vientre de la madre hay vida, vida eterna. Algunos, los que guardan el precepto divino, esperan su fin con regocijo, calmos, cantando. En ellos el gozo cierto y bienaventurado comienza en el nicho. El cajón no los aterroriza, curiosamente. A otros hablarles de su sepulcro es sinónimo de angustia, de dudas, de preguntas circulares veloces, en rostros arrogantes que no vacilan, con una irreverencia que también es inquebrantable. Consultarle al fallecido detalles sobre su nueva vivienda es insostenible, aunque me da la impresión en algunas ocasiones de que pretenden comunicarse con él y no pueden, tal vez para entregar alguna advertencia, o tal vez yo estoy aburrido entre tanto extinto y alucino. El ser humano mastica e intenta digerir la defunción, que es el número final de su puesta en escena en este planeta. Ni mil obras de arte lo explicarán. El cuerpo es una ropa transitoria que se deteriora, de un alma inmortal. El cuerpo no lo es todo y no es el destino último del ser convertirse en arena. La presencia del ser humano sobre la tierra es más profunda y compleja. Ese tal juicio final posee sentido. El que robó sin castigo alguna explicación dará. Los gusanos se alimentan de una fracción del ser, que ya no sirve. Vencer a la muerte es el gran anhelo, liberar al alma de sus pasiones y cadenas el gran objetivo. La santa cruz nos llama. El alma es la cédula de identidad del ser, su puerta de escape, y a veces da la impresión de que algunos fallecen antes de partir, y deambulan por las calles con la expiración o la tragedia en el rostro. La tumba no discrimina, a todos los cita por igual, y ninguna reacción es análoga a la otra. No se deja impresionar por los carnavales o por atrabiliarios. La vida después de la muerte es parte de la vida, que se inició en el parto, de una persona que jamás fallecerá, con las exequias como el paso más determinante. Con la defunción el hombre no deja de caminar, sólo se cambia de domicilio. La reflexión sobre la expiración nos hace distintos, religiosos, trascendentes. Sin la presencia de la muerte y del dolor no seríamos nada. El funeral hace la gran diferencia.
Ingresa una señora a la funeraria a realizar consultas.
-Estimado vendedor, buenas tardes. Ha fallecido mi santa madre y deseo un servicio funerario completo. Sólo tengo el certificado de defunción del médico.
-Buenas tardes señora, mi nombre es Dagoberto. Efectivamente el servicio funerario es completo e incluye los trámites en el registro civil, en el cementerio, el cortejo y la organización en general. Mi más sentido pésame por el fallecimiento de su señora madre.
-Mi mamá lo era todo en nuestro quehacer, en el mío. Con sus ochenta y ocho años se preocupaba de mí como si fuera una adolescente. Hasta dos horas antes del infarto me daba disímiles consejos. Éramos corazones gemelos. Tengo sesenta años y nietos y ya me siento una huérfana. Ya no soy la misma, algo de mi persona se fue con ella.
-Señora, he aprendido con los años que el dolor más grande es la pérdida de la madre. En algunos hijos el dolor es insostenible. Hay un hilo indestructible que nos ata a lo que nos crea.
Se iba la madre, el amor a ella se quedaba acá, porque el amor vence a la muerte, trasciende. El dolor y la muerte golpean al amor mas no lo derrotan, jamás. La expiración es un súbdito del amor. Dios es amor. La señora continuó su vida con normalidad, con la esperanza de reencontrarse con su santa madre unos años más tarde y abrazarse con ella por un trillón de milenios y más. Mediante la fe el Creador instala en el alma humana una genuina esperanza eterna, que brota de una cruz, de la redención. El miserable adinerado y el influyente impío también se pudrirán en el infierno. La defunción, al igual que la naturaleza humana, siempre nos sorprende. Con las sentencias del Juez algunos se van a deprimir e impresionar notablemente.


Del blog índice “LAS SOTANAS DE SATÁN”
http://lassotanasdesatan.blogspot.com

JAIME FARIÑA MORALES
ARICA-CHILE

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La antología de blogs LAS SOTANAS DE SATÁN es una querella eléctrica a las imágenes impías teológicas, políticas, filosóficas y culturales que habitan en la mente, en el alma y en la realidad, y que nos adhieren a la desdicha, al desencanto y a los equívocos férreos. JEFM. eliconoclasta63@gmail.com