Las riendas del caballo (poemario)
I
El imperio crea con enjundia e imperturbabilidad
a sus monstruos, boas y esperpentos,
engordándolos, acariciándolos y mimándolos,
y posteriormente los persigue, encarcelándolos
o liquidándolos, cuando ya no sirven.
La pesquisa es demorosa y costosa.
El fabricante se ríe con las voluminosas facturas,
la madre del soldado no.
El señorío cimienta con bríos y apatía
a sus diablos internos y no los destroza,
invocando de rodillas y con llantos a su dios.
Los leviatanes crecen bien y la lucha es infernal.
El desenfreno límite disfruta del espectáculo.
II
Van a los sacramentos
como ovejas al matadero,
algunos con pagano placer.
No para el desfile de los espíritus muertos.
Reverdecen con el pío protocolo;
el que se engaña, se engaña todavía más.
La parroquia le desinfecta hasta los calcetines;
el cliente continúa exactamente igual.
III
Cuando el viento iba en esa dirección,
los empleados de la empresa nazi Solvay
sentían el olor a carne humana que provenía
de la siguiente estación de tren, de Auschwitz.
Sacerdotes polacos ofrendaron su sangre
por salvarle la vida a judíos, a los otros,
emitiendo certificados de bautismo o socorriéndoles.
El menguado Karol Wojtyla, funcionario privilegiado
del Tercer Reich, de Solvay, jamás levantó un dedo
por la humanidad sufriente y guardó un espectacular
mutismo ante las matanzas y atropellos en su patria,
una cobardía que retumbó en la casa del Padre y en Europa.
El olor y el dolor nunca alcanzaron a este fariseo magistral.
El trepador y futuro beato Karol Wojtyla
ya es el santo patrono de la indiferencia astuta, de la desidia.
IV
El buen socialista se enorgullece de su pasado
y cuestiona su ridículo e incoherente hoy.
Patrocinan un capitalismo salvaje con sensibilidad social
y sólo en las campañas políticas se asustan
con la denigrante concentración de la riqueza.
El socialismo abrazó con besos obscenos el neoliberalismo
doblegándose antes los pulpos y lobos, con probidad.
Bebida la quinta cerveza
recuperan el algo la vergüenza
y cantan de pie los viejos panfletos del partido
y recuerdan algunos discursos memorables y extravagantes
que en su momento fueron homilías rojas, epifanías.
Aburridos y sobrios, promueven el genocidio del aborto,
el matrimonio de quien sea con quien sea,
con incesto, poligamia, zoofilia o lo que venga.
Lo importante es volver a sentirse útiles.
Hay que aniquilar el ocio.
V
Si solucionan bien el berenjenal de la pedofilia,
con estrategias novedosas de imagen,
el negocio del romanismo se revitalizará.
El instinto de mantenerse vivo y rico es inexpugnable,
siglos de experiencia en el rubro lo corroboran.
Superan todas las travesuras del maligno, su padre.
Los miles y miles de degenerados del clero
no agrietarán la codicia, la misión.
VI
Un azacaneado joven,
sin estrellato ni fortuna ni cebos,
desherbó con su pecho atizado en Tiananmen
una columna de tanques maoístas entrillados.
Su mirada tersa era un fucilazo
y su corazón nacarado y arrojado,
capaz de asirle la panza al tirano,
le contuvo la respiración a la prensa libre.
El dragón comunista no los derrotó,
sólo los torturó y los asesinó porque entró en pánico.
Un vocablo intrépido es un querubín,
un escobazo al mástil.
Los explotadores internacionales escudan a China
porque es un buen comprador.
VII
No pretendía ser parido,
tan negro y brilloso.
Y me guarecí en la matas,
igual abrí los ojos en un saco de carbón.
Mi oscurantismo es mi epitafio,
mi perfil y escalafón.
Soy un diestro candidato al hambre
y mi continente es una negra ocupación.
VIII
Un día desperté estremecido
y decidí luchar por mi patria invadida
y me calificaron de terrorista sin argumento alguno.
Al ejército extranjero le lanzábamos piedras,
balas de contrabando y misiles de dudosa calidad.
Era un veinteañero asistente de albañil y de repente
me transformé en una amenaza para la tranquilidad
del orbe y en un enemigo de los chicos buenos.
¿Normalizan vecindarios ajenos
con excusas geopolíticas, por la materias primas?
¿ahora el saqueo es un elemento vital
en la lucha por la libertad?
Yo defiendo lo que es mío
y soy un hijo de perra.
El invasor defiende lo que no es suyo
y es un soldado de la luminiscencia.
IX
No falleció.
Es que lo vi en la multitienda
bebiéndose un café ácido
esperando a que cambie el curso de los turbiones.
Es un espectro hercúleo que va y viene,
y por más que lo vigilen,
siempre aparece debajo de un sombrero,
con o sin barba, arteramente.
X
El odio a los judíos
era porque habían asesinado a Cristo.
Algunos judíos y gentiles fueron los responsables.
Todos los que pecamos le matamos.
Tenemos redención.
Los primeros apóstoles fueron judíos,
el Nuevo Testamento lo escribieron judíos.
El eterno antisemitismo papal no notó este detalle.
El pueblo elegido de Dios sigue siéndolo
aunque la iglesia sea el nuevo pueblo de Dios.
Todas las culturas tenían imágenes religiosas,
ellos las rechazaban.
Todos los sitios aceptaban al Mesías,
los judíos le rechazaban.
Sin fundar ciudades cuidan su identidad,
basada en la fe de Moisés en Dios.
Dios ya parecía ser propiedad de los judíos.
Jesús de Nazareth es el Mesías, el Verbo encarnado.
XI
Evangelizaban con la avaricia y una espada,
luego con supersticiones y una cruz.
La voracidad de la espada no fallaba,
la mariología fue impuesta, fue un arcabuz.
Primero el latigazo del orden,
después el sacramento y la beata esclavitud.
Con la eucaristía los ataban a todos al papado.
El convertido era una mula de carga, hijo de la virtud.
XII
La izquierda política hoy es gestual, patética,
de discursos elaborados, simbólica, burguesa,
aristocrática, leal al zar, sensible
frente a una cámara de televisión, histriónica
y muy comprometida consigo misma.
La derecha política hoy es gestual, patética,
de discursos elaborados, simbólica, burguesa,
aristocrática, leal al zar, sensible
frente a una cámara de televisión, histriónica
y muy comprometida consigo misma.
XIII
Científicos de Texas inventan el petróleo sintético,
las tropas gringas vuelven a casa.
La Casablanca le crea una ópera a la concordia.
La chequera árabe flaquea
y son dejados de lado cual escobilla anciana.
El mundo se reordena, Saladino padece.
Una misma función recomenzará
con nuevos directores, comediógrafos y caricatos.
XIV
Neda, te amamos, toda la humanidad te ama,
a excepción de los caníbales que gobiernan Irán.
Los engendros de la república islámica
no te doblegaron, no te humillaron.
La bala que te mató te hizo inmortal,
te elevó al mismo cielo, al lado de unos ángeles
que te recibieron con una tapiz esplendoroso
y con la palabra libertad escrita en bronce.
Tú usabas lápiz labial y ellos vomitaban fuego.
Cuando los criminales de Lucifer se vayan del gobierno,
la principal calle de Irán se llamará Neda.
Ahorcar a homosexuales es una alabanza a Alá,
azotar a adúlteras es una alabanza a Alá,
la mutilación genital es una alabanza a Alá,
humillar al ateo es una alabanza a Alá,
exterminar infieles es una alabanza a Alá.
El Islam es un himnario recio.
XV
Alemania también es impura,
es una mezcla de razas, de etnias.
La raza humana es una sola,
el pecado adánico es uno solo
y la bendición se llamó Reforma Protestante.
La pureza no depende de la pigmentación,
de la cuna o de la billetera.
Europa es una mezcla de mezclas.
XVI
Con el célebre fotógrafo internacional
todos se desnudaron muy obedientemente,
como ese rebaño obcecado que nada piensa.
Se acicalaron con fe e inflamación, concientemente.
El desnudo fue incisivo y totalizante,
que cada oveja relató sus ofensas, sin pudor.
El desabrigarse fue la insigne metáfora
para asear todo lo que hay adentro, todo olor.
XVII
Los intereses leoninos son un estro.
Le he embargado la casa a tantos usuarios,
que hoy soy una deidad en el ámbito financiero.
Cuando alguien me paga diez veces
la deuda primitiva por la mora
o por las letras pequeñas del complejo contrato,
la cosa nostra me beatifica.
Soy un tótem, un señorón.
En lapidarlos sin balas y en despanzurrarlos
dentro de la ordenanza
que el congreso ratificó con challas,
reside la marrullería alabanciosa.
La usura es un don.
XVIII
Con la fusión de la Iglesia y el Estado
se ingresó formalmente al panteón de la putrefacción.
El sacerdote halaga al rey desenvueltamente,
el evangelio se subordina a intereses políticos,
con el paganismo popular la multitud se alinea,
la Tradición deja a la Biblia debajo del choapino.
El Romano Pontífice se desvela por el financiamiento,
por el patrimonio, por mantener el poder como sea.
XIX
El rey contrató a unos sicarios
para que le dinamitaran su propio castillo.
Enrejó su hogar y fabricó miles de armas
porque la guerra es el negocio más jugoso.
Comenzó a asesinar extremistas y se erigió
como el protector de los valores supremos de la civilización.
Los títeres devotos actúan según su catecismo.
XX
Sólo un destornillado separaría
a las personas por su tonalidad.
En los cerebros de globo y en los sicópatas
esta conducta está a flor de piel.
La diarrea aria sería menos hedionda.
Una vez desollados
somos todos iguales otra vez,
y absolutamente del mismo color
esta vez.
XXI
Escándalos económicos pavorosos,
pedofilia desatada y encubrimiento diabólico,
crímenes disímiles amamantados en casa,
abusos imponentes, fascismo más que sutil.
¿Quién es la prostituta?
¿Qué impide que la meretriz
se sienta un farol de moralidad?
Y la ramera desahució
al papa y a los pastores pudientes,
a la cámara, a los macroempresarios,
a los banqueros, a los fiscales, a lo déspotas,
a los inspectores, a los humanistas o integristas
y a los otros sablistas,
con prestancia.
XXII
El mercader de la muerte amplió
la cobertura de sus productos creando
un Beslan y otros escaparates robustos.
El armamentista anhela que cada poblado
sea una filial que gima por fusiles y refriegas.
Manipulando las aspiraciones torcidas y las reivindicaciones,
desparrama por el orbe glóbulos rojos
que promocionan su vitrina, con gatillos laboriosos
como publicistas y tarjetas de presentación.
Con cada disparo una infancia se iba.
XXIII
Sede principal de un reino que consumará
una epopeya que te zangolotea tornadizamente
sin pizcar en nada el designio santo.
Jerusalén, Jerusalén,
deja de matar mucamos y profetas.
El detonador solícito no meneará el mandato,
el empapelado con sangre abrahámica es ruin
y un proyectil en carne viva no saboteará
esa bola de nieve celeste, dura y teledirigida.
Jerusalén, Jerusalén,
no mates más devotos ni cándidos.
¿Quiénes son los infieles de tomo y lomo?
Jerusalén, la profecía es tu centinela.
XXIV
Cuando en Cuba se presenta un brete,
Fidel se consulta con circunspección a sí mismo
sobre cual es el rumbo correcto a seguir.
Y si le nace alguna vacilación o arista inadvertida,
vuelve a sonsacar de sí mismo,
todas las veces que la situación lo amerite.
No se acompleja en preguntarse una y mil veces
con la faz en alto y magnánimo patriotismo.
En el espejo de Fidel se han gestado los decretos
que inundan la isla del más sabroso socialismo.
Millones de ilotas dependen única y exclusivamente
de lo que la imaginación le revele cada amanecer
al Comandante y arúspice de la revolución peliaguda.
Ante cualquier error político, que son escasos,
higienizan el espejo y extraordinario artífice
de las singulares e incomprensibles bendiciones
que han subyugado a los cubanos por decenios,
que por su naturaleza son imborrables.
El genuino rey,
de noble estirpe y heráldica,
de sangre real y majestuosidad prodigiosa,
le ha traspasado su púdica corona
al insustituible y legítimo heredero al trono,
a su hermano y príncipe Raúl Castro.
XXV
¿De dónde aprendió Mahoma los atributos de Dios?
¿quién le enseñó la inmortalidad del alma?
¿cómo supo que Dios es eterno, clemente y el Creador?
¿cómo concluyó los conceptos del bien y del mal?
¿quién le explicó lo de las recompensas sempiternas?
¿quién le relató que el Señor es el juez supremo?
¿Qué sacerdote católico asesoró el nacimiento del Corán?
El Islam es un cristianismo corrompido,
excremento de camello, una tahurería alquitarada.
Sin la teología judía el Islam es un canasto vacío.
XXVI
El fariseo se convierte en un juez,
en un censor, en un atalaya,
en un rostro sacerdotal circunspecto,
en un devoto que inspira a los mordaces.
El fariseo pasa del humor blanco al sucio,
de la sobriedad contemplativa a su vicio favorito,
del ayuno a la gula, de la castidad a la sensualidad,
del estudio del catecismo a la mundanalidad descollante.
La mirada celestial del fariseo es parte del patrimonio cultural.
XXVII
La CIA, el FBI, la codiciosa maquinaria de la guerra,
los petroleros y la mafia formal y afincada,
se deshicieron de JFK, el rey de las primarias brujas.
El conquistador de la Casablanca ,
el ex contrabandista y malandra Joseph Kennedy,
lloró la traición y tirria de sus colegas.
Bobby tampoco tuvo presente su laya de pasador.
Lyndon Johnson acalló la urdimbre y casi enloquece.
Una ciudad petrolera y confortable era la ideal.
En Dallas se fusionó el espectro del obús encelado.
Desde un sexto piso salió esa rodadiza bala
tejida por cien manos plateadas y casi anónimas,
disparada por cien mafiosos cautelosos y organizados.
Respetando escrupulosamente la tradición,
la ocurrente Comisión Warren sólo vio un magnicida solitario.
No prediques del pacifismo en el Pentágono
con lágrimas en los pómulos.
Capicúa.
XXVIII
Amablemente me quieren evitar el bochorno
de nacer,
de que me amamante una joven resignada,
de ser un pobretón con un peinado punk,
de ser un estudiante con el devenir acribillado,
de ser un trabajador más de la larga fila.
Ahora también adivinan el futuro,
por eso me asesinaron en el acto,
en mi mazmorra.
XXIX
Los postuladores invierten muchas horas y centavos
ensalzando a un venerable
que retribuya lo gastado
y que se proyecte como una mina de oro.
Es un negocio riesgoso, a veces jugoso.
El beato a veces es un hit, a veces no.
Si eliges mal, la competencia te come.
Es un mercado regulado por el Vaticano
y muchos candidatos al altar talentosos
se quedan atrás por falta de fe.
XXX
Con la obtusa prohibición de vender alcohol
ningún bebedor abandonó sus cuotas de licor,
y a algunos creyentes les dio sed por curiosidad
y el contrabando fue más famoso que el aceite.
En este edén el gangster se enriqueció brutalmente
e impulsó el desborde de las apuestas y los burdeles,
allanándole el sendero al tráfico de cocaína,
con la cual han averiado y sobornado a varios.
XXXI
Ararat, suelta el arca
y que Noé nos comunique desde la ONU,
cual fue la disyuntiva que ahogó o que ahoga
a la humanidad.
Noé volvió al monte
y se sepultó en el mismo lugar,
una legua más abajo.
El arca, al ver a su amo repelido por segunda vez,
se cortó el cuello con un cuchillo de carnicero,
con su candor ya superado.
XXXII
El Magisterio:
ha encubierto ejemplarmente la pedofilia
y el infinito homosexualismo, del clero;
usaba a indígenas como esclavos,
con la rúbrica del infalible vicario;
besuqueó a Pavelic, Hitler, Franco
y a otros tantos hijos malcriados por la Iglesia;
le moja la cabeza a los bebés
con redoble de angelotes;
aprobó la asunción de María basándose de chismes;
instaló con bríos la matanza a otros religiosos,
la tortura, el antisemitismo, el secretismo,
la intolerancia, la beatería, el paganismo fino
y todo lo que Lucifer le solicitara por escrito;
cree que la segunda columna es la roca;
tiene tendinitis de tanto perseguir al prójimo
y su rebaño es fanáticamente mundano y idólatra
y no escudriñan la Biblia ni en sus alucinaciones;
es un fundamentalista tal de la Sagrada Tradición
que casi anula el Nuevo Testamento;
cree que Dios tiene una mamá y una tatarabuela
y que entonces fue Dios quien murió en una cruz;
no sabe que la asistencia del Espíritu Santo es sin exclusiones;
desmocha la Escritura sin balbucir.
Vomitar sobre el Magisterio es demasiado glorioso.
XXXIII
En Pearl Harbor todo está preparado,
sólo falta que ataquen los aviones japoneses.
Ingresaremos a esta guerra por la puerta ancha
y la industria bélica no se quejará.
Protéjanme los portaviones que son caros.
Salvaremos al planeta del sádico Tercer Reich,
Inglaterra se cansó de pelear sin compañía.
Todos se hipnotizarán con el día de la victoria.
La del Lusitania y la del WTC son historias similares.
XXXIV
Te odio, mas no te asesinaré,
no volaré ese furgón en plena calle,
no te encerraré sin un juicio justo,
no te trataré como a un perro sarnoso.
Te odio y conversaré racionalmente contigo,
aprenderé a vivir contigo y a soportarte,
firmaré una paz de siete años contigo.
Es impresionante lo que te odio,
maldito hereje desquiciado.
Pasan los años y ya no te mato,
ya no te golpeo, ya no te humillo,
y hasta se me olvidó porque te detestaba,
y es irónico que tengamos
un biznieto y a Abraham en común.
XXXV
El acusado no sabía
de que se le acusaba,
quien le acusaba
y era irremediablemente culpable.
El espectáculo era diabólico y rentable.
la hoguera era un enigma,
una ruleta rusa neurótica,
un acto terrorista sobrenatural,
la mayor joya de la barca de Pedro,
por los millones de euros que les suministró.
XXXVI
La casta política de Alá es minoritaria
y te azota como un diluvio de canicas.
Los líderes árabes y otros usan el grosero Islam
para apernarse en el poder
divinizando los abusos y las tropelías.
Los pobres, las mujeres y los opositores se callarán
y adorarán al Clemente con fervor,
exterminando en un tris
cualquier germen revolucionario
o hambre de justicia.
El látigo de la sharia es el gendarme,
el negrero despiadado y sádico.
XXXVII
Suiza, Vaticano, Liechtenstein, confiesen ya
sobre los depósitos de los bandoleros del globo.
Y por galáctico que sea el enjuague,
juramos no desmayarnos.
Han identificado con preciosismo
a los desvalijadores de repúblicas,
a los conglomerados de mafias y logias,
a las amalgamas de la corrupción,
a los zares del vicio y del delito,
a los presbíteros de don Vito,
a los rateros alpinistas y a los especuladores,
a los masones de todo tipo,
a los que ponen tanques en la estantería
y a los aprendices de titán.
¿Cuánto desfigura la excitación por el dinero?,
¡¿en dónde hay una mayor concentración de demonios?!,
¿qué hay detrás del rezo grandilocuente televisado?
Si un granizo crónico de cadáveres y empobrecidos
te inundaran la caja fuerte,
Satanás permanecería calmo en su dulce hogar.
Un banco con moral es como un dragón sin cabeza.
Suiza y compañía, el foco te alumbrará,
hablarás de corrido y este mundo se acabará,
por carecer de sentido.
¿Compartes confidencialidades con Zeus
en código navajo y así operas impunemente?
Fregaderos, confiesen ya.
XXXVIII
Ustedes que me escuchan,
están vivos.
La gran mayoría de ustedes
resistirá este nefasto atardecer.
Gocen cada inhalación,
valoren cada metro de nevisca.
Caminar sin contracturas por la plaza roja
es un prodigio,
un avance sustantivo del socialismo.
Ustedes que me escuchan,
continúan todavía aquí.
El que se pellizca es un afortunado.
XXXIX
Ni con mil matanzas los judíos aceptarán
que el Mesías se llama Jesús de Nazareth,
ni con las persecuciones de reyes y papas,
ni con las confiscaciones y ghettos,
ni con los exilios ni con nada.
El dolor histórico los ata al mismo sitio,
los siglos no alteran la porfía y con Malaquías
Dios se habría callado por siempre,
hace más de dos mil años.
Que la sangre del Crucificado
caiga sobre nosotros, dijeron, y así aconteció.
No hay padecimiento que los haga recapacitar,
ni el Holocausto ni nada.
El anticristo los deslumbrará.
XL
La economía crece diferenciadamente
y un pueblo sano y joven
entrega en combate una sangre
que es minuciosamente registrada
en el cuaderno de costes.
¿Qué era lo juicioso?
¿escuchar la regañina
de los reverendos insonoros
frente al cuaderno de costes
o escuchar las bolsas negras melodiosas
de Jimmy Hendrix?
XLI
Cuando no alcanzan el poder,
cuando no contaminan al prójimo,
se dedican a llorar a sus mártires
por los siglos de los siglos, en romerías.
Con una metralleta son una peste negra,
sin ella son una plaga.
Suprimieron todas las libertades existentes
y predican de la democracia sin ruborizarse.
Se victimizan con una obra teatral tras otra.
XLII
Hay una mano grandísima lúgubre
que todo lo toca y hay un ojo sombrío
que todo lo ve y casi todo lo manipula.
Es la logia que se prepara para el salto final.
Desde la cima de la misteriosa pirámide
descienden los hilos acerados de su señorío.
Con una mundial escuadra todo lo miden.
Ninguna paranoia los hará descansar.
Anhelan un solo tocadiscos, internacional;
un solo baile oficial y una gran canción universal,
con la excusa de la hermandad y la fraternidad,
con la caja fuerte llena, como el eje del ritual.
Enemigos, por ahora, de la masonería sacramentada,
conducen airosos su metrotren de las tinieblas
en el cual no falta ningún potentado vivo.
Se disfrazan de mafiosos, de pacifistas o de fieras.
Los disímiles poderosos formarán un solo equipo
convirtiendo al planeta en su controlado latifundio.
La masonería es una de las antesalas del anticristo.
El agua bendita le lavará la cara a la hermandad.
El árbol subterráneo no da buenos frutos,
el secretismo es propio del mal proceder.
Se iluminará su vaciedad en el día postrero,
el Juez caló lo que se guarda debajo de cada sombrero.
El religioso secularismo es su padrenuestro,
el masón es un perno de la potente mano negra.
Su dios es un comprimido de dioses adaptados
y poseen más ritos que el catolicismo medieval.
El que es cristiano y masón milita en dos religiones,
el catálogo de advertencias intimida a cualquiera.
El venerable gran maestro es beatífico en vida
y la bondad de la logia radica en lo que se ve.
Este espíritu gobernará a todo el mundo,
con su beneficencia y discursos sobre la tolerancia.
Su credo se alimenta del monoteísmo, del paganismo,
del esoterismo y de cualquiera que crea en un dios.
Hay un ojo inmenso y santísimo que todo lo ve
y que anota cada giro impío del compás.
Los sentará en el banquillo con sus grados.
Esa Mano inmaculada pondrá todo en su lugar.
XLIII
El edificio siete, de cuarenta y siete pisos,
se cayó solo ese 11 de septiembre.
Ningún avión lo chocó, ningún rayo le alcanzó.
Fue una caída libre controlada y regular,
a cien metros de las torres gemelas ya desplomadas,
varias horas después de la catástrofe.
La Casablanca se corchetea la boca
con un edificio de acero joven
que se hizo polvo, que se cayó solo,
sin que nadie lo empujará…
El viento no soplaba tan fuerte esa tarde.
XLIV
Nosotros, la Madre Iglesia
pedimos perdón por los crímenes y pecados,
por las invasiones y depredaciones,
por la Inquisición y el antisemitismo,
por la esclavitud y el racismo,
por la pedofilia y el dinero sucio,
de los últimos diecisiete siglos.
Es que nosotros, la Madre Iglesia
no somos iglesia
ni nada que se le parezca,
y la santidad es un país muy lejano e inexplorado.
XLV
No despojes a Jesús de Nazareth
de su humanidad, de la Historia.
No despojes a Jesús de Nazareth
de su divinidad, de su infinita gloria.
Cristo Jesús habita entre los vecinos,
es el amo y auriga de la Historia.
Nos inunda con su deidad,
con su buena nueva y sangre preciosa.
Fin del libro “Las riendas del caballo”
http://lasriendasdelcaballo.blogspot.com
De la antología “LAS SOTANAS DE SATÁN”
http://lassotanasdesatan.blogspot.com

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